Cómo comenzó todo

Sucre Café comienza como muchas historias importantes: casi sin buscarlo, pero sabiendo reconocer el momento adecuado.

En un inicio, formé parte del proyecto junto a otros socios. Aquella etapa fue clave, porque me permitió conocer desde dentro el funcionamiento real del negocio, el ritmo del día a día y todo lo que hay detrás de una cafetería.

El punto de inflexión llegó cuando se abrió la posibilidad de continuar el proyecto por nuestra cuenta. Fue entonces cuando mi hermano y yo decidimos dar un paso adelante y apostar por ello como algo completamente nuestro.

No fue una decisión sencilla. Supuso asumir un reto económico importante, pero también fue una apuesta firme por algo en lo que realmente creíamos. Contamos con el apoyo de personas muy cercanas que confiaron en nosotros desde el principio, y eso marcó la diferencia.

Empezamos esta nueva etapa en octubre de 2019, con ilusión y muchas ganas de hacer crecer el proyecto. Pero apenas unos meses después, en marzo de 2020, llegó la pandemia.

Fue un golpe inesperado, especialmente duro para el sector de la hostelería, que marcó profundamente nuestros inicios. Nos obligó a adaptarnos, a resistir y a seguir adelante en un contexto lleno de incertidumbre.

Y lo hicimos.

Porque cuando crees en lo que estás construyendo, no hay otra opción que continuar.